El aburrimiento, esa sensación que podría parecer que se quedó en el pasado, todavía tiene vías de asomarse a complicarnos -más- la existencia. Y es que en la era de las pantallas, en la que hacer scroll es el deporte favorito universal, en la que parece que nunca tenemos suficiente y que vivimos tan hiperestimulados que no nos vamos a enterar, entrar en un bucle de aburrimiento es, de hecho, más fácil que nunca: nada nos satisface nunca del todo. El feed de Instagram empieza a ser un eterno más de lo mismo…
