«La creatividad del director es excepcional. La película expone, con crudeza y sensibilidad, la falta de humanidad con la que se ha tratado la crisis del SIDA a nivel mundial. Ver a estos personajes en pantalla nos llenó el corazón de alegría; es una obra cruda y poderosa, pero también divertida y desbordante de energía», dijo Molly Walker, presidenta del jurado.
