
Es difícil comprender cómo una joven de 23 años puede ejercer tanta influencia en la cultura popular. Y sin embargo, Selena Quintanilla, cuyo asesinato cumple 30 años esta semana, hizo justamente eso. Sus fans la adoran hoy con la misma intensidad y la misma fuerza que en la década de 1990, y no es difícil entender por qué. Era hermosa, encantadora e inmensamente talentosa —sus canciones sonaban igual de bien en vivo, si no es que mejor, que en sus grabaciones de estudio—, pero también era sumamente fácil…