
Suele pasar con todas las estrellas infantiles de Disney que terminan siendo lo mismo. Revisar las carreras de Demi Lovato, Selena Gomez o, incluso más atrás, Britney Spears, siempre remite a inquietudes similares. Una estudiada madurez y tratar de demostrar que son las mejores chicas de su generación, ajenas a potenciales vicios destructores como el alcohol y las drogas. Olivia Rodrigo, la más reciente figura de esa escuela de diseño llamada Disney, posee particularidades que la hacen distinta a sus colegas.
