El Aeropuerto Internacional de Denver (Colorado, Estados Unidos), considerado el más grande del mundo occidental y el segundo más extenso del planeta con 135,7 kilómetros cuadrados, ha abierto la puerta a un proyecto inédito: evaluar si es posible construir un pequeño reactor modular en sus instalaciones. La propuesta no es menor. Este aeropuerto, que también cuenta con la pista pública más larga de Estados Unidos (4,88 kilómetros), es un gran consumidor de energía debido a la magnitud de sus operaciones.
