No debe de salir del ensueño Solana Sierra, luego de vibrar con una nueva victoria en Wimbledon, el torneo más tradicional y codiciado del circuito profesional de tenis. La marplatense, que había perdido en la última ronda de la clasificación y se metió en el cuadro principal gracias a la baja de una colega, ganó tres partidos seguidos para conseguir algo que el tenis femenino argentino hacía muchos años no lograba: estar en los octavos de final. Paola Suárez, en 2004, había sido la última.
