
El circuito femenino parece haberse estabilizado un tanto en las últimas temporadas. Lo que unos llamaban ‘anarquía competitiva’ y otros ‘competitividad extrema’ ha acabado creando un statu quo a cuyo mando está Aryna Sabalenka, que ha desplazado a una Iga Swiatek que también pudo establecer antes un sólido liderazgo. El pelotón de perseguidoras (Gauff, Andreeva, una Pegula sin grandes logros pero que no se despega, o una Zheng Qinwen cada vez más sólida) también parece consolidado.