Fue un quiero y no puedo. Una vuelta correcta que pudo haber sido más que eso. Pero Jon Rahm, por unas u otras, no consigue armar el taco en un grande. Ese -5 o -6 que le meta de verdad en la pelea. No huele realmente a campeón en una de las cuatro paradas del Grand Slam desde que se enfundara la chaqueta verde hace dos años. En Quail Hollow, Charlotte (EE UU), escenario del 107º PGA Championship, no se podría decir que esté descartado para la Copa Wanamaker, pero necesita salpimentar un guiso que…