Hay esquinas que tienen memoria, y mesas que guardan más historias que un almacén de barrio. En la de Álvarez Jonte y el pasaje Tokio, en Villa Santa Rita, se encuentra El Tokio, un café que supo ser testigo de casi todo: tangos, partidas de truco, desayunos sin apuro y brindis de vermut. Abierto en 1930, como tantos otros boliches tradicionales de Buenos Aires, en sus primeros años tenía dos mesas de billar que, con el tiempo, dejaron paso a más sillas, más cafés y más charlas.