Jane Goodall, quien falleció el miércoles a los 91 años, tuvo una vida dedicada a revolucionar el estudio de los primates y, más tarde, puso su fama mundial al servicio de la conservación. Dedicó el inicio de su carrera a documentar la vida de una tropa de chimpancés en la Reserva de Chimpancés del Arroyo Gombe, en la actual Tanzania. Su trabajo le dio prestigio científico y ayudó a comprender la conexión entre humanos y simios.