
Parece una pesadilla y, sin embargo, ocurre. Le pasó, por ejemplo, a una mujer alemana, a quien desconocidos le robaron fotos de desnudos de su nube y las difundieron en sitios pornográficos. El contenido, que muestra a la víctima y a su pareja, incluso se puede encontrar en Google con su nombre real, porque una imagen del documento de identidad también estaba guardada en la nube. La mujer recurrió a HateAid, una organización sin fines de lucro que ayuda a personas afectadas por la violencia digital.