En febrero de este año, al cumplirse tres años del primer ataque, la Cancillería emitió un comunicado en el cual el Gobierno manifestaba su “profunda preocupación por la continua violación de la soberanía de Ucrania, así como por el sufrimiento causado por la guerra” y reiteraba “su solidaridad con el pueblo ucraniano y su apoyo a los esfuerzos internacionales destinados a restaurar la paz en Ucrania”. Sin embargo, con una paz que parece inalcanzable, de las palabras La Moneda pasó a los hechos…