La Catedral de Santiago permanece cerrada al público después de que delincuentes entraran a robar la noche del lunes. Según las primeras diligencias de Carabineros, se presume que esperaron al cierre de la iglesia a las 18:00 horas de ayer, se quedaron escondidos al interior, y cometieron el atraco. El obispo auxiliar de Santiago, monseñor Alberto Lorenzelli, complementó que el ingreso de los responsables «significó romper los candados, las cadenas, todas las formas de seguridad».