Un millón de dólares, cero resultados. Así terminó el fallido intento de modernización del sistema de interceptaciones telefónicas del Ministerio Público con el software Vigía Elite, bajo la gestión de Jorge Abbott. Prometía eficiencia y seguridad, pero no solo nunca funcionó: pese a los cuantiosos desembolsos, ni siquiera hubo contrato. La fiscalía siguió pagando $7 millones mensuales por un sistema “inservible”. Hoy, altos exfuncionarios del organismo son investigados por fraude al fisco y lavado de activos…