Se trata de los hermanos Felipe, Yeferson y Tomás Antihuén, y de Nicolás Rivas, acusados de emboscar, matar a tiros y luego quemar los cadáveres de los uniformados en abril de 2024 en Cañete. El Ministerio Público presentó formalmente su acusación, basada en más de 120 testimonios, el trabajo de 80 peritos y más de 1.200 archivos de evidencia material y documental.
