«Pedófilo» y «el peor de todos». Con esas palabras la propia víctima define a Daniel, uno de los implicados en la red de violencia sexual más grande del último tiempo en Chile. Su rol, sin embargo, no es el de cualquier participante: se le sindica como brazo derecho y reclutador del entramado de hombres que, por más de una década, violaron a una menor de edad. Hoy, anda libre por las calles de Chillán y Concepción. Fiscalía, pese a que sabía de su existencia, prefirió no investigarlo. Mucho menos capturarlo…