En un territorio tan diverso como Chile, los pueblos rurales se han convertido en polos de turismo auténtico, lejos de las rutas más masificadas. Esa mezcla de naturaleza, cultura viva y escala humana ha llamado la atención de la ONU, que en los últimos años ha distinguido a varias localidades del país. El reconocimiento más reciente fue para Ralco, en la Región del Biobío, destacada por su entorno cordillerano, el río Queuco y la profunda herencia pehuenche que atraviesa su gastronomía, artesanía y vida…