
En 1991, cuatro años después de incorporarse a Amorepacific, el conglomerado de belleza surcoreano de su familia, Suh Kyungbae viajó a Francia para averiguar por qué la línea de cuidado de la piel de la empresa se vendía tan mal allí. Descubrió que los productos acumulaban polvo en farmacias francesas bastante deterioradas. Suh decidió retirarlos de las estanterías. No quería arriesgarse a socavar la imagen de Amorepacific en Francia, cuna de la industria cosmética moderna. “Me di cuenta de que tener una…