La morosidad en comunidades de condominios y edificios ha aumentado en los últimos años. Así, al menos, lo perciben quienes se dedican a la administración de estos recintos residenciales. Según explican hay factores determinantes detrás: el desempleo, las débiles cifras económicas y, en general, el encarecimiento de la vida. No obstante, también apuntan a un perfil que siempre ha estado presente: el de aquel que busca ingeniárselas para no cumplir con la obligación.