Las cifras económicas de los últimos meses alimentan la esperanza de una mirada “largoplacista” que devuelva un crecimiento cercano al 4%. Aunque el panorama es más favorable, persisten riesgos externos que podrían afectar la estabilidad de este repunte. En paralelo, se anticipa una compleja discusión presupuestaria marcada por el déficit fiscal. Aún no se concretan recortes ni se reponen los fondos soberanos, lo se ha concentrado en un debate focalizado en quién debe asumir más responsabilidades.