En la búsqueda de mejorar sus ventas, la multitienda trabajó con la consultora de origen internacional Bain, cuya remuneración dependía del resultado obtenido. Pero el acuerdo no terminó bien y Ripley acudió a un arbitraje internacional, en el que participó Econsult como perito, y cuyos resultados no fueron del agrado de la firma de retail.
