Todos sabemos que si una organización desea gestionar el capital humano de forma estratégica, debe reconocer la importancia de equilibrar la productividad con el bienestar de los colaboradores. Por ejemplo, esto incluye los derechos laborales que permiten ausentarse de la jornada, pues permiten fomentar un clima laboral positivo e impulsar el compromiso organizacional. A la larga, este enfoque amplía las posibilidades de disminuir la rotación laboral y fortalecer la reputación corporativa.