El estallido de 2019 y la pandemia marcaron un punto de inflexión en el mercado comercial de Santiago, redibujando totalmente la valorización de diferentes zonas. Así, el centro histórico de la capital, tradicionalmente apuntado como el polo comercial más apetecido, ha enfrentado un un proceso de deterioro sostenido en los últimos años, lo que ha llevado a que el olfato inmobiliario se traslade al sector oriente.
Sectores emblemáticos como Ahumada con Huérfanos y San Antonio con Alameda han visto una caída de hasta un 50% en sus valores de arriendo en los últimos años.