El cardenal Mazarino sucedió en el poder al famoso cardenal Richelieu como ministro principal de Francia. El prelado regaló al rey Luis XIV dos valiosos diamantes de la India. Las piedras preciosas formaron parte de las joyas de la corona, pero salieron al extranjero después de la Revolución Francesa. Napoleón III se empeñó en recuperar los diamantes dispersos y lo consiguió. Esas piedras del siglo XVII volvieron a ser engarzadas en un broche relicario que el emperador regaló a su esposa Eugenia de Montijo…