
El corazón se acelera sin motivo aparente; te falta el aire; sientes que estás bloqueada, nerviosa y con una sensación de angustia, miedo y culpa que no te cabe en el cuerpo. Te mareas y crees que te vas a desmayar, y lo peor, te puede la rumiación, esa serie de pensamientos repetitivos que no nos dejan pensar en otra cosa. El panorama se afea porque la mente te lleva a pensar en un tumor, una enfermedad terminal, un infarto… Si te has sentido así alguna vez o lo ha padecido alguien cercano, sabrás que…