
El sol ya se ocultó y las luces cálidas nos revelan a una Zoe Saldaña que, por primera vez en mucho tiempo, está disponible para sí misma. Hablamos como quien se detiene en medio de un viaje frenético: dejando a un lado la prisa, con ganas de nombrar lo que pesa y lo que alivia. Al principio, le pregunto cómo se siente; su respuesta –como quien busca aterrizar bien un pensamiento— viene en oleadas: “Estoy okay, me siento bien. Creo que muchas personas están como yo, en este momento, en donde es fácil dejarse ir…