
Vivimos demasiado rápido, en un mundo en el que el estrés afecta a nuestra calidad de sueño. Y es ahí donde entra en juego la tecnología. Sabemos que dormimos mal, que no descansamos como deberíamos y lo monitorizamos con nuestros relojes inteligentes. Estos dispositivos no solo registran las horas que pasamos en la cama, sino que analizan patrones de sueño, detectan interrupciones, y ofrecen recomendaciones personalizadas para lograr un sueño más reparador. Cuentan con sensores avanzados y algoritmos de seguimiento, y pretenden revolucionar nuestro descanso nocturno…