
…aquí no hay píldora milagrosa: el único “medicamento” demostrado para mejorar la función mitocondrial es el ejercicio, y especialmente el de fuerza. “Además, la grasa no se acumula solo bajo la piel, sino también en órganos, vísceras e incluso en el propio músculo. De ahí la importancia del entrenamiento: no solo fortalece, también ‘limpia’ esa grasa infiltrada, aunque no es el objetivo principal”. Expliquémoslo con una metáfora sencilla: un móvil nuevo carga rápido y la batería dura horas, pero con el tiempo, la batería termina viciándose y se descarga enseguida…