
Aitana Bonmatí no solo deslumbra en el campo de juego: su físico se ha convertido en un ejemplo de fuerza y nueva estética femenina. Sus brazos definidos nos han enamorado en la entrega en la gala del Balón de Oro celebrada en París porque son fruto del entrenamiento, pero también reflejan un cambio cultural. Lo que antes se asociaba únicamente al rendimiento deportivo, ahora se entiende como un ideal aspiracional de belleza funcional: un cuerpo fuerte, capaz y empoderado…