Todos los veranos, la misma pregunta: ¿cómo un ser tan minúsculo puede ser tan molesto? Hablamos, por supuesto, de las moscas de la fruta (también conocidas como moscas del vinagre o por su nombre científico: drosophila melanogaster). Unas diminutas okupas que aparecen de la nada allí donde hay comida, en cuanto llega el bien tiempo, y que no parecen tener kriptonita… Pero sí la tienen. De hecho, hay un truco que es tan sencillo como efectivo si ya te has desecho de toda la fruta madura…
