
En las últimas décadas, diversos estudios científicos han arrojado sorprendentes premisas sobre lo que, en nuestros días, podría ser descrito en una persona como “atractivo”, ya sea física o intelectualmente. Desde el vendado de pies en la China imperial hasta el ennegrecimiento de dientes en el Japón tradicional, pasando por los cráneos alargados de los antiguos mayas, la historia demuestra que los estándares de belleza han adoptado formas extraordinariamente diversas. Como explica la Dra. Veronica Lamar