Los investigadores descubrieron que, cuando los participantes habían estado físicamente activos —aunque solo fuera de forma ligera— entre los seguimientos, mostraban una velocidad de procesamiento cognitivo equivalente a la de una persona cuatro años más joven. Un nuevo estudio publicado en la revista Annals of Behavioral Medicine ha demostrado que no es necesario correr mucho, muy rápido ni a gran intensidad para obtener beneficios notables para la salud. Según los investigadores, incluso realizar tareas cotidianas como caminar o hacer las labores del hogar puede ayudarte —tanto a ti como a tu cerebro— a mantenerte joven.
