
Contrariamente a lo que se podría creer, cruzar las piernas no es un reflejo natural universal. Es un comportamiento aprendido, a menudo desde la infancia. Las niñas escuchan instrucciones como «ponte derecha» o «cruza las piernas, especialmente si llevas vestido» desde muy temprana edad, generalmente para parecer «buenas» o «bien educadas». Estas recomendaciones, formuladas de manera inocua, condicionan inconscientemente el comportamiento postural de la mujer en la edad adulta.