La historia puede repetirse, pero no siempre con el mismo impacto. En 2012, cuando el entonces secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, anunció la retirada de dos brigadas de combate, unos 8.000 soldados, de Europa para reducir el gasto militar, los gobiernos de Europa Occidental se encogieron de hombros. Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, planteó este año la retirada de las tropas estadounidenses de Europa, las cancillerías europeas se conmocionaron.