Deslumbrados por los altos precios internacionales de los metales, niños y jóvenes bolivianos como Efraín Villaca arriesgan su vida para roer las entrañas del Cerro Rico de Potosí en busca de plata, que terminará posiblemente en China. Villaca, de 28 años, se aventura a diario dentro del Cerro Rico de Potosí, una montaña en los Andes de 4.800 metros de altura, famosa por albergar una de las mayores minas de plata del mundo desde hace más de cinco siglos y motor económico de la colonia española.