La política exterior de Donald Trump en su primer año de regreso en la Casa Blanca ha alterado el orden mundial vigente durante décadas. El presidente ha cuestionado la OTAN y criticado a sus miembros europeos, ofendiendo a aliados históricos de su país. Se ha embarcado en una guerra comercial con China y gran parte del mundo, y no ha dudado en alinearse ocasionalmente con Rusia y reducir la ayuda militar a Ucrania. También dejó que expirara el tratado para la no proliferación de armas nucleares entre Washington y Moscú.