El Departamento de Seguridad Nacional acaba de ampliar la capacidad de las autoridades federales de inmigración para detener a refugiados legales que aún no han obtenido la residencia permanente. Los argumentos detrás de este cambio son la seguridad nacional y la necesidad de garantizar que los refugiados se sometan a evaluaciones adicionales, según un memorando del DHS obtenido por CNN.
