La drástica caída del 40% de la tasa natalidad en el último decenio y las proyecciones en torno a que esa tendencia continuará profundizándose en los próximos años no solo implican un radical cambio demográfico, sino que también disparan múltiples efectos económicos y sociales. Si bien muchos de esos impactos, como la previsible mayor tensión en el sistema previsional ante una población económicamente activa que se contrae frente a un número de jubilados que crece, se sentirán en el mediano y largo plazo…