El conservador Nasry Asfura, aliado de Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras con la promesa de combatir «de frente» la inseguridad en el país más violento y empobrecido de Centroamérica. Su llegada al poder pasa página a cuatro años de gobierno de izquierda y asegura al presidente estadounidense un aliado más en Latinoamérica tras el avance de la derecha en Chile, Bolivia, Perú y Argentina.