El Departamento de Defensa de Estados Unidos lleva más de un año probando un dispositivo adquirido en una operación encubierta que, según investigadores, podría estar relacionado con una serie de misteriosos padecimientos que han afectado a espías, diplomáticos y militares estadounidenses. Estos casos son conocidos popularmente como el síndrome de La Habana, de acuerdo con cuatro fuentes informadas sobre la investigación.
