La postal del éxodo de fin de año a Chile vuelve a repetirse: colas de autos en la aduana de Los Libertadores, en plena cordillera de los Andes, y paradores repletos en la ruta 7 de Mendoza. El show de fuegos artificiales frente al mar Pacífico, de Valparaíso a Concón, para recibir el año nuevo, atrae al turista argentino. Si bien la demanda de alquileres en enero en la costa chilena sigue alta, como en otras temporadas, hay una preocupación creciente por la inseguridad.