Mientras Lindsey Halligan conducía de regreso a la ciudad de Washington este lunes, la fiscal federal designada por Trump para dirigir la oficina en Alexandria, Virginia, intentaba averiguar si aún conservaba su puesto. La secretaria de Justicia, Pam Bondi, la llamó directamente, pero no le ofreció ninguna aclaración, según informó a CNN una fuente cercana a la llamada.
