Aunque el Gobierno provincial sostiene que el aumento de multas responde al mayor despliegue policial en calles y rutas, los datos revelan otra realidad inquietante: la imprudencia persiste en Mendoza. No se trata sólo de infracciones leves, como luces apagadas o estacionamiento indebido, sino de faltas gravísimas que ponen en riesgo la vida, como conducir alcoholizado, sin cinturón de seguridad o sin licencia.