El discurso del martes 24 de septiembre del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante la Asamblea General de Naciones Unidas estuvo plagado de inexactitudes y exageraciones. Recicló argumentos conocidos -y totalmente inexactos- sobre el cambio climático, las energías renovables, la inmigración y su propio historial diplomático, y difundió nuevas falsedades sobre la sede de la entidad en Nueva York. Si bien una verificación exhaustiva de cada una de las afirmaciones de Trump excede el alcance de este artículo…