Durante cerca de 20 años, el partido Movimiento al Socialismo (MAS) fue sinónimo de poder en Bolivia. Hoy, el enfrentamiento abierto entre Evo Morales, su fundador, y el presidente Luis Arce, que ganó la presidencia con las banderas de la formación, ha expuesto fracturas que amenazan con desintegrar al partido. Lo que comenzó como una alianza forjada en las calles ha derivado en acusaciones de golpe de Estado, divisiones en las bases y una disputa que podría marcar el fin de una era y un giro a la derecha.