Bolivia celebrará en tres semanas más sus elecciones presidenciales para elegir al sucesor de Luis Arce. Los comicios se realizarán en medio de un complejo escenario político marcado por la ausencia (contra su voluntad) del expresidente Evo Morales y con las encuestas marcando una posible segunda vuelta entre dos candidatos de oposición, relegando a lugares secundarios a una izquierda que está completamente fracturada.