Cada vez son más los espacios que en Mendoza se suman para ofrecer entornos más amigables para personas con alguna hipersensibilidad sensorial, como aquellas con autismo o trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de reducir los estímulos como sonidos, luces fuertes y colores estridentes que pueden afectarlos, alterarlos, generarles incomodidad y hasta crisis.