En el remolino de dinero y mujeres bronceadas que conformaba su ambiente de Palm Beach y Manhattan, el presidente Donald Trump y Jeffrey Epstein pasaron casi 15 años lado a lado, conviviendo como amigos públicos. Hubo suntuosas cenas con personalidades de renombre en la mansión de Epstein en el Upper East Side y estridentes fiestas con animadoras y modelos en el club privado y residencia de Trump en Mar-a-Lago. Entremedias, hubo viajes de ida y vuelta de Florida a Nueva York en uno de los jets privados…