La crisis económica alteró muchas rutinas cotidianas y salir a comer no fue la excepción. Lo que, durante años, fue un plan habitual -ya sea para distenderse, encontrarse con amigos o simplemente no cocinar- pasó a ser una decisión pensada, sujeta por el bolsillo. Con menos gente saliendo y precios en alza, el sector gastronómico atraviesa uno de sus momentos más difíciles. En este contexto, bares y restaurantes ven en el Día del Amigo una oportunidad para reactivar el movimiento…