«Hay una división irreconciliable en la Argentina y es lo peor que nos pasa», decía allá por 2013 el ya fallecido Jorge Lanata cuando acuñó, en un discurso al recibir el premio Martín Fierro, el término «La grieta». Esa «división» parece haberse ahondado con la condena por corrupción contra Cristina Kirchner ya que una buena parte de la población mantiene una buena imagen de la expresidenta y cree en su inocencia, si bien es mayoría la porción que la considera culpable.